viernes, 2 de abril de 2010

Memorias de una Dama


«Memorias de una dama»: Roncagliolo hace una sátira del mundo literario
BARCELONA
Advierte Santiago Roncagliolo (Lima, Perú, 1975) en la primera página de «Memorias de una dama» (Alfaguara) que, por si quedaba alguna duda, estamos ante una obra de ficción. «Las novelas no cuentan historias que han ocurrido. Sólo historias que podrían haberlo hecho», escribe antes de bajar rodando por un relato en el que el propio escritor se confunde con Jackie Kennedy, Mussolini, Lucky Luciano, Mario Vargas Llosa, la CIA y la dictaduras caribeñas de Trujillo y Batista. «Es importante que todos los personajes que podrían demandarme o romperme las piernas sepan que todo es inventado», bromea el escritor peruano.
Aun así, no todo en «Memorias de dama» es inventado. De hecho, entra de hurtadillas en la realidad para confundirla con la ficción y jugar a conectar dos historias: la de un escritor peruano que llega a Madrid buscando «el Hollywood literario» y se acaba tropezando con su propio fracaso; y la de Diana Minetti, una millonaria que quiere escribir sus memorias y contrata al escritor peruano como negro literario. «Memorias de una dama» es, al mismo tiempo, «una sátira del mundo de los libros, del éxito y el fracaso literario» y un viaje por el convulso Caribe que, entre los años treinta y sesenta, estuvo en manos de las mafias.
Novelas como parques
«Las novelas son como los parques por los que sacamos a pasear al pequeño fracasado que todos llevamos dentro», asegura Roncagliolo. Y es que él, igual que el protagonista de su novela, llegó a Madrid dispuesto a convertirse rápidamente en un escritor de éxito, pero la realidad se tomó las cosas con más calma de la esperada.
«El personaje vive como lo hacía yo cuando estaba en Madrid -explica-. Mis referentes eran autores que habían triunfado en España, pero los que fracasan son muchos más que los que triunfan. Lo que pasa es que sus historias no se conocen». El propio Roncagliolo también ha trabajado de negro literario.

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